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Colosos de cera

Estoy releyendo Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida de Giorgio Agamben. Ayer, antes de quedarme dormido, descubrí una figura romana, el devotus, el que consagra la propia vida a los dioses infernales para salvar a la ciudad de un grave peligro. Si el devotus sobrevive, se produce una situación embarazosa, ya que libera a un ser vago y amenazante (la larva de los latinos, el phásma de los griegos) que no pertenece propiamente ni al mundo de los vivos ni al de los muertos: es necesario un funeral vicario —en el que se sepulta o se arroja a las llamas un coloso de cera que sustituye a su cadáver— que restituye el orden normal de las cosas. El maniquí de cera era tratado, antes del funeral, como si fuera un enfermo, recibiendo visitas médicas y hasta un diagnóstico de muerte; los esclavos apartaban las moscas del rostro del maniquí con abanicos.

Markus Hartel

Fotografía de Markus Hartel.


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jueves, 14 de febrero de 2008

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2 comentarios


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Maldemus

Pues fíjate en esto:

Una de ellas es Susan Lucci, la otra su doble de cera. El tío aterrorizado del medio es el marido (de una de ellas).

¿Cuál es la de cera?



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Juanjo

Ni idea. ¿Tú sabes la respuesta?



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