Embalajes

Cuando Fran compró su ipod me fascinó su embalaje, tan elegante y cuidado hasta el detalle. Abrimos mil envoltorios hasta encontrar el producto, como si la función del paquete no fuera tanto proteger el ipod en el espacio como diferir en el tiempo la satisfacción de poseerlo: el embalaje era un signo, valí­a casi tanto como lo que escondí­a.

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