En busca de Lailonia

Me llega Trece cuentos del reino de Lailonia para pequeños y mayores, de Leszek Kołakowski (KRK ediciones, traducido por Dariusz Kuzniak e Iván Garcí­a Sala) . Empieza así­:

«Mi hermano y yo tardamos mucho tiempo en descubrir en qué parte del mundo está el reino de Lailonia. Inicialmente preguntamos a todos nuestros conocidos: “¿Dónde está Lailonia?”. «Nadie supo qué decir. Después fuimos al encuentro de desconocidos con la misma pregunta. Pero se encogí­an de hombros porque tampoco conocí­an la respuesta. Después decidimos enviar cartas a diversas personas sabias que escribí­an libros y que, por eso, deberí­an saber dónde está cada paí­s. Todos nos respondieron muy cortésmente lamentando no poder ayudarnos. Ellos tampoco tení­an la menor idea de dónde estaba Lailonia. Tardamos mucho en hacer este trabajo, pero decidimos no darnos por vencidos. Compramos todos los mapas y globos que encontramos: viejos y nuevos, bonitos y feos, más detallados y menos detallados. Pasábamos dí­as enteros con los mapas buscando Lailonia, y como no podí­amos encontrarla, salí­amos de casa en busca de mapas nuevos. Finalmente en nuestra casa habí­a tantos álbumes geográficos, mapas y globos que era imposible moverse. Tení­amos una casa confortable, pero era pequeña y no habí­a espacio para tantos papeles y globos. Así­ que empezamos a sacar muebles con el fin de conseguir más espacio para los mapas nuevos, porque tení­amos que saber de una vez por todas dónde se ubicaba Lailonia. Finalmente, en nuestra casa no habí­a más que mapas y globos, entre los que nos desplazábamos con gran dificultad; tomamos varios medicamentos para adelgazar, ocupar menos espacio de la casa y traer más mapas. Los dos adelgazamos mucho y cada vez comí­amos menos, tanto porque necesitábamos espacio para los mapas, como porque no tení­amos dinero para comida, ya que lo gastábamos todo en libros geográficos, globos y mapas. Era un trabajo realmente duro al que dedicamos muchos años. Durante ese tiempo no hicimos otra cosa que buscar el reino de Lailonia. «En fin, después de muchos años, cuando …»

Por la noche veré como sigue.

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