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Koba el Temible

Acabo de terminar de leer Koba el Temible, el polémico libro de Martin Amis sobre Stalin. Es un libro extraño, no es un ensayo, tampoco una novela, aunque en España lo ha editado Anagrama en su colección Panorama de Narrativas; a lo que más se parece es a un weblog o a apuntes de clase.

Portada de Koba el Temible, Editorial Anagrama, España 2004 Amis escribe un cursillo sobre Iósif el Terrible (una parodia del Breve Curso de Stalin sobre la revolución rusa), quizás demasiado esquemático y plano para ser profundo; aunque la intención no oculta de Amis es acusar a los intelectuales occidentales de tolerancia hacia el comunismo (extrañamente, nada dice de Winston Churchill y del terrible pacto anglo-soviético por el que se repartieron Europa; a veces, los anglosajones tienen mala memoria) y, a la vez, rehabilitar la memoria de su padre, Kingsley Amis, que fue comunista durante quince años, antes de convertirse en feroz anticomunista.
Como libro de memorias funciona bien, me parece que Amis es mejor novelista que ensayista; y como libro de propaganda contra la utopía es formidable —¿como puede el lector resistirse a ese torrente de abrumadoras estadísticas, de citas inverificables, de teorías de segunda mano, de anécdotas atroces?—. Mientras lo leía me vino más de una vez a la cabeza la comparación con Michael Moore, sobre todo con esa tramposa artimaña de extraer conclusiones de anécdotas recordables que salpican sabiamente el texto. Un ejemplo: ¿realmente, qué demuestra que el enterrador de los Romanov dijera que ya podía dormir en paz porque le había dado a la emperatriz un pellizco en el culo?
Pero si lo que Amis pretendió es escribir un ensayo político, su análisis de la ideología comunista a partir del gulag es demasiado simple y poco imaginativo; Amis parece no entender la diferencia entre Hitler y Stalin, entre el pequeño bigote y el gran bigote, entre los lager alemanes y los gulag soviéticos. Primo Levi la explica excepcionalmente bien en Si esto es un hombre:

«La diferencia principal consiste en la finalidad. Los lager alemanes constituyen algo único en la no obstante sangrienta historia de la humanidad; al viejo fin de eliminar o aterrorizar al adversario político, unían un fin moderno y monstruoso, el de borrar del mundo pueblos y culturas enteros. Los campos soviéticos no eran, desde luego, sitios en los que la estancia sea agradable, pero no se buscaba expresamente en ellos, ni siquiera en los más oscuros años del estalinismo, la muerte de los prisioneros; ésta era un subproducto debido al hambre, al frío, las infecciones, el cansancio. En los lager alemanes se entraba para no salir: ningún otro fin estaba previsto más que la muerte. En cambio, en los campos soviéticos siempre existió un término: en la época de Stalin los “culpables” eran condenados a veces a penas larguísimas (incluso a quince o veinte años) con espantosa liviandaz, pero subsistía una esperanza de libertad, por leve que fuera.»

Gracias a esta pequeña diferencia, Solzhenitsyn pudo, después de salir del campo, trabajar como maestro de escuela en Kazajstán , algo claramente impensable para un judío de Auschwitz, de Mauthausen, de Birkenau. Los campos soviéticos son una manifestación deplorable de ilegalidad y deshumanización; pero yo creo que nada tienen que ver con el socialismo, sino al contrario. La URSS es una reencarnación del extremismo intelectual ruso, como dice Nikolai Berdyaev; a su parecer, el régimen de Lenin y Stalin reforzó las tradiciones de represión política y de intolerancia ideológica de una sociedad pasiva y llena de resentimiento… Quien lea Memorias de la casa de los muertos, escrito por Dostoievski en 1862, no tendrá dificultad en reconocer los mismos rasgos carcelarios descritos por Solzhenitsyn cien años después. También me parece razonable pensar, como cree Nikolai Ustryakov, que la política de los líderes comunistas tenía más que ver con los intereses de Rusia como gran potencia imperial que con la ideología marxista que presumían defender.
Como siempre, y desgraciadamente, las cosas son más complejas de lo que nos gustaría.



28 comentarios


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Pinacle

Non podo estar máis en desacordo. Non co libro, que non o lín e non podo falar ao respecto, senón co comentario.
O estalinismo foi o peor que podía suceder na unión soviética. O peor do peor. Se o nazismo implosionou polo seu propio desvarío mesiánico-racial, o estalinismo metódico e brutal conseguiu eliminar, durante os trinta anos que durou, calquera esperanza de convertir a utopía comunista nunha realidade tanxible. Ese foi o seu gran logro: atiborrar de argumentos aos anticomunistas furibundos. A sociedade comunista teórica queda refutada polo “socialismo en un solo país”.
O comentario de primo levi é, simplemente, nauseabundo. Reflicte un desprecio polas víctimas absolutamente repugnante. As purgas estalinistas, a cheka e a fame programada e xeneralizada non teñen nada que envidiar ao peor do nazismo. Probablemente goebbels tamén podería recoñecer que nos campos de concentración alemáns “a estancia non era agradable” e que, para evitarlles penurias aos encerrados, case era mellor exterminalos.
Efectivamente, os fins non eran iguais. Dicía Camus que o estalinismo era “a exaltación do verdugo pola víctima, mentres que o nazismo era a exaltación do verdugo polo verdugo mesmo”. Pero as víctimas sí son iguais. O montón de cadáveres soviéticos non son aceptables en nome de ningunha liberación futura da humanidade, de ningún proxecto de utopía realizable. Para min, non hai diferencia entre Hitler e Stalin.
A xustificación do estalinismo, aínda que sexa remota (na crítica aos críticos), é inaceptable. Nin tan sequera acudindo a argumentos filorracistas sobre a tradicional “represión rusa” ou “brutalidade eslava”. Un ensaio político a partir do gulag é simple e pouco imaxinativo, pero unha análise política que se centre só no obxectivo final, sen reparar nos medios, é igual de miope e máis perigoso, porque permite xusitficar calquera atrocidade.


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juanjo

Pinacle, estoy de acuerdo con lo que dices del estalinismo, y desde luego, no pretendo justificar a Stalin, ni mucho menos. Sólo que me parece increíble que no se pueda encontrar hoy en las librerías ningúna edición de Archipiélago Gulag y haya que conformarse con este libro, que a mí me parece tramposo: lo único que creo que el socialismo no tiene nada que ver, al contrario de lo que cree Amis, con los gulag. Sólo eso. Sin otra justificación.


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Pinacle

Juanjo, estou completamente de acordo en que o socialismo non ten nada que ver co gulag. Pero, para desgracia da esquerda, todos os ataques proveñen de xente que, como Amis (e moitos máis, algún con moi mala idea) fan unha identificación total entre socialismo e gulag. E realmente creo que é unha argumentación moi poderosa e difícil de refutar.
O que si me parece noxenta é a tolerancia que houbo na esquerda co estalinismo ata hai ben pouco tempo, constatable ata nas “máis altas esferas da intelectualidade europea”. Iso é o que me parece imperdoable.
Respecto á edición de archipiélago gulag, non hai moito que el mundo (quen se non?) tirou unha edición masiva por catro pesetas.


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juanjo

Pero a tolerancia non foi só por parte da esquerda... ó pensamento máis reaccionario non andaba moi lonxe de Stalin, ¿non?


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Pinacle

Por descontado.
Pero a Hitler, o único comparable a Stalin, non se lle pode acusar de levar á morte a millóns de persoas coa excusa de liberalos da servidume, da inxustiza e da explotación.
O pensamento reaccionario xa se desacredita por el mesmo (e non fai falla ir moi lonxe para atoppar exempplos de ppensamento cavernícola)


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juanjo

si, tes razón.


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maría

Vaya, Juanjo, ya llego tarde...no para compartir la referencia a Moore, ni para decir que, a veces, nuestro presentismo nos impide contextualizar las cosas para entenderlas mejor.
No hay diferencias si hablamos de víctimas, pero hay que ver en qué momentos estamos hablando y cuáles eran las métodos más generalizados a la hora de resolver las cosas. Las cosas se hacían así, los excedentes poblacionales nocivos se eliminaban y, aunque existiesen diferencias ideológicas, los métodos eran los mismos.
Como cuando hablamos de imperialismo, de la barbarie de los españoles en América Latina, por ejemplo. Pues sí, pero así era. La construcción de varios de los conceptos con los que vivimos hoy está llena de víctimas, por desgracia.

Stalin fue una de mis referencias mucho tiempo, le guardo cierto cariño. Es una cuestión de afinidad. La Historia, o es de alguien o no existe.
(Y ahora ya me perdí en mi perorata y no sé a donde iba, pero ya te puse algo)


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maría

ah, ya me acordé...ese tipo de políticas, de represión y purga llevada a cabo en la URSS, creo que tiene más que ver con la construcción del Estado soviético que con otra cosa. La construcción de los Estados, tal y como se teorizaron y plantearon en el XIX y el XX, se basaba en eso, e incluso las ideas más internacionalistas cayeron en la trampa territorial y siguieron con los métodos al uso, e incluso mejorándolos. Creo que eso era lo que iba a decir, la plasmación real de las ideas a través de formas de organización política y territorial (Estado) tal y como fueron planteadas en la Modernidad, arrasan por la fuerza con cualquier otra idea. Ahí es donde están los muertos.


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pinacle

María, podes explicar iso da afinidade e o cariño por Stalin? Non o entendo moi ben.

Respecto á eliminación do "excedente de población nociva", tampouco sei a qué te refires. É sabido polos antropólogos a existencia, por exemplo, do "infanticidio selectivo femenino" para regular o tamaño dos grupos humanos, pero iso de pasar polo coitelo conscientemente a parte da poboación me parece malthusianismo mal entendido. Ademais, non sei quen ten a lexitimidade para especificar qué parte é a nociva.

Para rematar, explicar ás purgas como resultado da construcción do estado, porque os estados se constrúen así, me parece unha petición de principio. Me recorda aquel desvarío de Freud sobre o asasinato orixinal do pai para explicar a aparición da relixión, as institucións sociais, o incesto, o complexo de edipo e non sei cantas historias (para non durmir) máis.


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maría

Pinacle, podolle explicar o meu cariño por Stalin todo o que se poida explicar un sentimento por algo que forma parte dun universo de símbolos políticos. Probablemente polo mundo que representou, desperta en min unha sensación irracional, que me conmove de alguhna maneira, e que debe ser mais ou menos o que se sinte cando se escoita un himno nacional ou se ve unha bandeira.Comprobareino.
Pensei que a ironía inserta na referencia a Excedentes Poblacionales Nocivos era obvia, pero estas cousas pasan no mundo dos blogs. Foi algo que lín onte, precisamente, nun documento de análise interno do Estado peruano, do ano pasado, e trataba de chamar a atención sobre que o unánime acto de condena non elimina esas concepcións. Esas ou outras expresións, para min, denotan as metáforas de exclusión e inclusión, e a homoxeneización sobre as que se construiron ás que se entenden como forma de comunidade política ideal, os Estados, terreo onde os sistemas de ideas perderon o seu carácter para secundar unha ideoloxía territorial, a do Estado-nación.
Estou segura de que as comunidades políticas se poideron construir e organizar ( e aínda se pode hoxe) territorialmente de outra maneira, pero así foi como se fixo.Non e petición de principio,nin muitísimo menos, dende o meu punto de vista e discusión de ideas, e ahí sí que trato de non meter as preferencias persoais e equiparo o que hai que equiparar.
Por último, non sigo o mismo sistema de clasificación de ideas que vostede.Para min, os plantexamentos freudianos poden ser tanto de non durmir coma os de calqueira membro da escola de frankfurt, a obxectividade tamén se constrúe. De ahí que me decidira a expresar as miñas preferencias persoais.


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Daniel Rodríguez

Pues no está mal que no pretendiendo la muerte, el gulag matara mucho más que los lager. Lo que ya me parece vomitivo es que alguien diga que tiene cariño a Stalin y se quede tan ancho. ¡Habría que oir lo que diría María si alguien dijera que le tiene cariño a Hitler! Pero es lo que tiene la ideología: permite parir los mayores monstruos de la historia y que otras monstruas le tengan, encima, cariño.


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Daniel Rodríguez

A todo esto, encima Primo Levi está bastante equivocado. Muchas víctimas del gulag sí que se las pretendía muertas y bien muertas: los kulaks, por ejemplo.


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pinacle

Daniel respondeu por min.

Só engadiría que non sei qué tipo de "clasificación de ideas" se desprende dos meus comentarios.


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juanjo

¿y si alguien le tuviera cariño a Thatcher (o a su amiguito Pinochet), a Reagan (sólo un ejemplito: Cuando Reagan llegó al poder, Argentina estaba en el quinto año de una guerra sucia, en la que hasta 30.000l presuntos izquierdistas fueron muertos o desaparecidos. Una de las primeras medidas de Reagan fue anular una condena de su predecesor Jimmy Carter contra el historial de derechos humanos de la junta militar argentina y autorizó a la CIA colaborar con su servicio de inteligencia.)?

Es lo que tiene la ideología, sí, David, sí.


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pinacle

Juanjo, supoño que o teu comentario é debido a liberalismo.org, non si?

Aí si que lle teñen moito cariño a Thatcher, Reagan, Bush senior, Bush junior, Ánsar e toda esa grea de impresentables.


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maría

A Fidel Castro, a Felipe González, a Salvador Allende, a Silvio Berlusconi, a Manuel Fraga... pódeselle ter "cariño" a todas esas personaxes, disque.
Por clasificación de ideas referíame a que crin ver un ranking, en función da obxectividade que se lle otorgue, e ó sono que lle provocan, a diferentes sistemas de ideas sobre a relixión, o incesto etc... Pero creo que non fai falla que lle diga mais, xa me acostumei o de monstrua. Podemos pasar a outro post.


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maría

Perdón, que se me cortou. Remato e paso a outro post.




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egoexmachina

De tódo-los xeitos, malia sorpresa que a declaración de maria pode causar, non creo que as filias personais teñan moito que ver coa análise dos feitos. Supoño que nalgun intre da sua vida pensou no demo ese coma outra cousa. A min me pasou con fidel hai moito tempo, e con Mostovoi :-P mais recentemente ( rusos do demo.. ) A outros lles pasa con fraga, ou con franco e nos escandalizamos mais, quizais habería que ser mais comprensivos coa biografía de cada quen.

E tampouco entendo por qué ás veces, nunha conversa, o dici-la crua realidade dun personaxe coma stalin poda facer supoñer que o que fala é simpatizante de reagan ou de hitler ou de ninguén outro. A min todas esas personaxes danme noxo sen excepción. Quizais o caso de stalin e fidel doeume mais, porque un era inocente e algo pasmarote e pensaba que namentres outros anunciaban as súas intencións, estes dous ( e pol pot e unha chea deles mais) fixeron as mesmas atrocidades usando linguaxes moi parecidas a miña, pero eso é de cando un cría nestas parvadas.

Por certo, estaba moi ben o post e as repostas q xurdiron, mágoa q se estropeara tan cedo.

E unha aperta para juanjo.


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juanjo

ai, ego, canto tempo! falando de mostovoi, hai dous meses, en Moscú, un ruso borracho preguntoume de donde era; nunca sei ben que respostar, pero lle dixen que era de España. Preguntoume todo ledo que quen quería que gañase o partido Rusia-España da Eurocopa. Rusia, dende logo! e aclarei: por Mostovoi e iso... Bicoume toda a cara!


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Elías

Es una pena, pero llego tarde al debate (me estoy leyendo el libro y acabo de llegar aquí gracias a Google).

Si comparamos las cifras fríamente, creo que no hay discusión: el stalinismo fue mucho más horrible que el nazismo.

Los motivos de ambos son análogos: Hitler pretendía mejorar la especie humana eliminando un grupo étnico y potenciando otro; Stalin hizo lo propio pero con clases en lugar de grupos étnicos.

Es cierto que el libro de Amis no demuestra todos los datos que aporta, pero tampoco tiene por qué, ya que es un ensayo. Con que la mitad de los muertos que cuenta en su libro sean ciertos, ya fue más horrible el stalinismo que el nazismo.

Sobre lo de que a uno le caiga simpático el asesino y torturador de millones de personas (incluidas las mujeres y los niños, los ancianos, los minusválidos...) ... no puedo estar de acuerdo, pero así es la cosa. Ha sucedido desde siempre. ¿Quién dijo aquello? Lo de "mata a una persona y te convertirás en un asesino; mata a un millón y serás un héroe". Yo añado algo más: mata a cincuenta millones y serás un ídolo de masas.

Un saludo para todo el mundo.


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DSCH

También llego tarde a este comentario. Leí "Koba the dread" el año pasado, y hay una serie de cosas sobre las que el libro tiene razón. Antes de discutir sobre causas, justificaciones, etc. hay que resaltar el enorme desconocimiento factual sobre los muertos provocados por el sistema soviético. En ese aspecto el panfletario libro de Martin Amis (muy acertada la comparación con Michael Moore) cumple su labor divulgativa. En España practicamente nadie conoce el terrible genocidio-hambruna ucraniano, o el balance en muertos de las purgas estalinistas.
Respecto a las causas, voy a poner un ejemplo. Supongamos que un dictador decide eliminar a la parte más débil e improductiva de la población, ancianos, enfermos, etc. y masacra fríamente 1 millón de personas. Ahora supongamos que otro dictador decide que esa parte de la población tiene que ser recuperada para la economía, e intenta curarlas, aplicándoles un curso de medicación a base de estimulantes que acaba matando a un millón de ellas como efecto colateral. En ambos casos el resultado es una monstruosidad de igual calibre en número de muertos, pero no de intencionalidad. Todos los sistemas legales del mundo aumentan las penas cuando el crimen muestra premeditación. No creo que los crímenes de Stalin tenga ningún eximente, ni siquiera atenuantes. Pero sí creo que los de Hitler presentan numerosos agravantes.
Otra cosa: creo que algunas de las personas que ha comentado aquí sobre Primo Levi no saben que pasó buena parte de la segunda guerra mundial en un campo de concentración nazi. Se puede estar de acuerdo o desacuerdo con él, pero desde luego hay que respetar profundamente su opinión.



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luis pèrez

(antes de nada decir que sale una parte del texto tachada, pero que el tachado no es mío, sale automático)
hola juanjo:

acabo de leer tu crítica al libro de martin amis ‘koba el terrible’ y me gustaría
comentar ciertas cosas. para empezar, dices que el libro te parece una parodia, es decir, una imitación burlesca (según la definición de la rae) del breve curso de stalin sobre la revolución (eufemismo de golpe de estado violento con el fin de instaurar una dictadura totalitaria) rusa y la cosa no es de extrañar, porque como advierte amis en su libro, el tema suele provocar la risa en afines al comunismo o a la izquierda, aunque vaya, no la misma risa de los que tuvieron que sufrir en sus carnes la realización de dicho sistema. Ya puestos en este punto supongo que la obra de solzhenitsyn te parecerá una parodia del gulag, el cero y el infinito de arthur koestler una parodia de los interrogatorios bolcheviques y los relatos de kolymá de shalamov una vulgar parodia de la inhumanidad de una minoría que se sobreexcedio en sus funciones. Todas estas obras, por supuesto, relatos planos y sin la profundidad necesaria para considerarlos rigurosos. desde mi punto de vista, aciertas al afirmar que la intención de amis es acusar a los intelectuales occidentales de tolerancia hacia el comunismo, pero yerras cuando afirmas que voluntariamente omite pactos entre churchill y stalin. amis no es historiador ni pretende erigirse en una autoridad académica, no ha creado un libro de historia, sino un boceto de la geografía del terror estalinista utilizando material historiográfico académicamente reconocido con el fin , anteriormente mencionado, de denunciar la actitud de la mayor parte de los intelectuales europeos y americanos desde los años 30 hasta hoy, que cerraron, y cierran, los ojos ante lo que estaba ocurriendo en uno de los regímenes más salvajemente brutales que haya conocido la humanidad. continúas, y te cito:
como libro de propaganda contra la utopía es formidable ¿como puede el lector resistirse a ese torrente de abrumadoras estadísticas, de citas inverificables, de teorías de segunda mano, de anécdotas atroces?

utopía, y añado yo; comunista (eufemismo para referirnos a la ideología más atroz, salvaje y brutal que haya pisado la faz de la tierra desde que el hombre es hombre). unos pocos datos, y por favor, corrígeme si mis abrumadoras estadísticas son falsas en algún millón arriba o abajo: 20 millones en la URSS; 65 millones en China; un millón en Vietnam; dos millones en Corea del Norte; dos millones en Camboya; un millón en Europa Oriental, medio millón en etiopia… hablamos de muertos, por supuesto. si alguna ideología diferente a la tuya contuviese tal hazaña ¿cómo la calificarías? ¿verías justificable que alguién la defendiese? ¿es justificable que una ideología en nombre de la justicia universal se apropie del derecho a la vida de los individuos? hablas de citas inverificables. supongamos que son falsas, que sólo son una recreación literaria de la muerte de cientos de individuos ¿le restan, por ello, valor a las “abrumadoras estadísticas”? veamos un ejemplo de recreación literaria con un extracto del libro de amis: “-lázar —dijo stalin cierto día de 1937, para trabar conversación con su hábil subordinado lázar moiséievich kaganóvich—, ¿sabías que tu [hermano] mijaíl se relaciona con elementos derechistas? Hay pruebaas sólidas contra él. Kagánovich replicó al cabo de un momento: —entonces debe tratársele de acuerdo con la ley. kagánovich llamó puntualmente a su hermano mijaíl (bolchevique desde 1905 y a la sazón comisario para la construcción aeronáutica), que aquel mismo día se pegó un tiro en el cuarto de baño de un colega. lázar kaganóvich falleció de muerte natural en 1988.
gracias a estas bajezas se podía vivir más que stalin: había que darle un poco de sangre propia, sin titubear, aunque se dice que poskrébishev, secretario de stalin, cayó de rodillas con la esperanza de salvar a su mujer de la pena máxima.
La nuera de nikita jrushov fue encarcelada.
la mujer de viacheslav mólotov fue enviada al gulag.
la mujer de mijaíl kalinin fue golpeada por una interrogadora, que la dejó inconsciente en presencia del dirigente chequista lavrenti beria; luego la mandaron al gulag.
la mujer de aleksandr poskrébishev fue enviada al gulag. Tres años más tarde la fusilaron.
estos hombres formaban el círculo íntimo de stalin, eran el personal con cara de kremlin (pálida, con manchas cárdenas) que trabajaba con él todos los días y bebía con él todas las noches. imaginemos estos rostros alrededor de la mesa del comedor o parpadeando en el cine privado (musicales y películas de vaqueros durante ls primeros años, luego propaganda exaltadora de las granjas colectivas y cosas por el estilo). imaginemos sus rostros cuando levantan los ojos de la mesa del despacho al día siguiente. estos hombres pálidos habían dado a stalin parte de su sangre.”
bueno juanjo, ¿puedes negar algunos de los hechos mencionados? ¿se trata de pura literatura o es tan sólo una simple anecdota brutal? ah, perdón, olvidaba que para un comunista la brutalidad es defendible si sirve para mejorar las condiciones de vida del pueblo oprimido.
supongo que estos cuentos como tantos otros forman parte de las teorías de segunda mano a las que te refieres, teorías fascistas, por supuesto, cuyo único fin es desprestigiar la más loable causa habida nunca en defensa del proletariado. pero aquí me viene a la cabeza una paradoja interesante, a saber; una de las causas de la aparición del comunismo era el defender a las masas explotadas de trabajadores originados por la revolución industrial y uno de los pilares de esa revolución industrial fue la industria textil y es curioso como digo, que la mayoría de la ropa que llevamos puesta hoy en día provenga precisamente de países comunistas donde la mano de obra se encuentra en peores condiciones que las de los trabajadores que dieron origen al sistema que iba a convertirlos en hombres libres, y eso después de más de 100 años. si lo piensas un poco, parece que has pasado a formar parte del bando de los explotadores al consumir productos realizado por esclavos. el círculo se ha cerrado y ahora es el propio comunismo el que esclaviza a los trabajadores para poder alcanzar el nivel de vida de los países capitalistas. para este viaje no hacían falta alforjas. por otro lado, creo que te delata el subconsciente cuando la única anécdota que se te ocurre mencionar del libro es la del enterrador que afirmaba ya poder dormir en paz por haber dado un pellizco a la muerta emperatriz en el culo. si estas fuesen todas las maldades del periodo comunista soviético creo que estas letras estarían de mas.
seguidamente pasas a afirmar que la población mundial no progresista no comprendemos (como ves, empiezo a hablar en primera persona) la diferencia entre un campo de concentración alemán y un gulag soviético y para abrirnos los ojos nos citas un texto de primo levi, el cual, sino he entendido mal, destaca básicamente dos diferencias:
  1. el gulag soviético no tenía como fin el borrar del mundo pueblos y culturas enteros.
    ¿entonces por qué las deportaciones masivas de calmucos, chechenos, ingushi, karachay, balkares, tártaros, cosacos, ucranianos, kurdos…? ¿eran todos delincuentes? ¿o esto no es mas que la típica mentira fastizoide para desestabilizar? ¿me puedes comentar que queda de la cultura chukchi y esquimal en siberia? ¿es utópico el colectivizar a pueblos nómadas? ¿se pueden contar el número de pueblos y culturas que fueron perseguidos por el régimen soviético con el fin ya sea de eliminarlos físicamente o simplemente someterlos a su yugo libertador? Si en algo se acerca a la verdad la afirmación de levi no es por abajo, sino por arriba, porque stalin no sólo persiguió pueblos y culturas enteros, sino también estatus sociales, profesiones, asociaciones, colectivos e incluso ciudadanos ‘libres’, en esto verdaderamente todos fueron iguales, cualquiera podía ser arrestado, deportado, asesinado. compara esto con los nazis, los cuales “sólo” tuvieron la intención de exterminar a los judios, el resto de razas inferiores (según ellos) se destinaban para el trabajo forzado. ¿deberían tener que alegrarse estas últimas por tener una leve esperanza de libertad?
  2. el fin último del gulag no era la muerte del prisionero (aunque por las condiciones del mismo, los más débiles por simple selección natural eran sustituidos por los más fuertes) como demuestra el que los condenados tenían penas de duración establecida por los tribunales, con lo que podían soñar con la libertad.
    que desgracia para los trabajadores del censo que no acertaron a adivinar el número de individuos que deseaba stalin que tuviera la unión soviética o para los veinticuatro astrónomos que intentaron, el gravísimo delito, de hacer creer a la población que la formación de las manchas solares no respondía a las leyes del materialismo dialéctico. pudiendo haber sido enviados a un gulag siberiano por quince años fueron condenados a la pena capital.
imagina por un momento la siguiente escena; eres un fiel comunista que sigues al dedillo las consignas del partido, vives con tu familia en una habitación de cualquier ciudad soviética. pero un día tienes un percance con un vecino de la habitación de al lado, este, de naturaleza envidiosa, te denuncia a la policia acusándote de haberte oido discutir un día con tu mujer sobre las colas de racionamiento (algo que no ha ocurrido nunca, tu eres un fiel comunista y crees en el partido). sin tú tener idea de esto, una noche aparece la checa en tu edificio y te detiene. Piensas que es un error y así se lo haces saber a tus interrogadores, pero estos, erre que erre, siguen hasta que consiguen hacerte firmar una confesión (el grado de tortura lo pones tú), con ella el juicio y la condena: diez años (pondremos una pena baja) en kolyma como preso político. ¿que crees que pensarías una vez en el gulag? ¿por lo menos tengo una esperanza de salir con vida, no como los judios? Por otro lado ¿me podrías explicar como entra en cabeza humana que en un lugar no destinado a la eliminación física de las personas puedan morir medio millón de individuos? ¿cómo es posible que en el país más avanzado del mundo se produjesen unas condiciones de vida tan penosas para sus cuidadanos? si en españa muriesen diez presos de eta en un mes en la misma prisión ¿pensarías que ha sido debido a los rigores del invierno?
pero además con tu afirmación demuestras no haberle prestado mucha atención al libro de amis, porque en su página 27, él mismo marca las diferencias entre los campos nazis y los comunistas: “lo condenaron a ocho años (habla de georgui malenkov), que debía cumplir en un campo del norte, vorkutá, un nombre que significa para un ruso tanto como dachau para un judio . o quizá más. he elegido dachau deliberadamente y tal vez por comodidad. murieron muchos allí, pero dachau no tuvo tiempo de transformarse en campo de exterminio (sus cámaras de gas se construyeron muy tarde). VORKUTÁ NO ERA UN CAMPO DE EXTERMINIO. EL GULAG NO TENÍA CAMPOS DE EXTERMINIO AL ESTILO NAZI, ningún belzec, ningún sobibor (aunque tenía campos de ejecución). PERO, DADAS LAS CIRCUNSTANCIAS, TODOS LOS CAMPOS ERAN CAMPOS DE EXTERMINIO. los que no morían inmediatamente en auschwitz, que era campo de trabajo y campo de exterminio, solían durar tres meses. Parece que la media en los campos de trabajo del archipiélago gulag era de dos años.”
¡que gran esperanza para los condenados a quince o veinte años!
llegados a este punto rematas la explicación de levi con un razonamiento cuanto menos curioso, vuelvo a citarte: “gracias a esta pequeña diferencia, solzhenitsyn pudo, después de salir del campo, trabajar como maestro de escuela en kazajstán , algo claramente impensable para un judío de auschwitz, de mauthausen, de birkenau.” ¡claro que salió! porque el fue un superviviente lo mismo que imre kertesz, paul celan, jean amery, marek edelmann, jorge semprúm (este no judio) o el mismo primo levi por citar supervivientes de los campos nazis, pero solzhenitsyn fue un privilegiado en el gulag como él mismo comenta cuando se compara con las experiencias de otros como él y se que soy un poco pesado, pero a las abrumadoras estadísticas te remito de nuevo.
Continuas tu artículo, supongo que para autoconvencerte de que tus ideas no tienen nada que ver con lo allí ocurrido, diciendo que el régimen vivido en esa época en la urss no tiene nada que ver con el comunismo real, sino que fue una consecuencia de la peculiar idiosincrasia rusa (vaya, ahora resulta que el culpable es el pueblo y sólo falta rematarlo diciendo que se lo merecian por ser una sociedad tan pasiva y llena de resentimiento) y supongo que dirás lo mismo para el comunismo chino, camboyano, vietnamita, rumano, etiope, polaco, albanés… entonces ¿ha existido realmente el comunismo? Sino es así ¿por qué lo llaman comunismo? y ¿por qué te dedicas a defender algo que sólo se parece a lo que tu piensas en el nombre? acabas diciendo: “Como siempre, y desgraciadamente, las cosas son más complejas de lo que nos gustaría.” serán complejas para ti que primero justificas veinte millones de muertos, luego los comparas con los seis, siete o diez del holocausto y no te tiembla el pulso al afirmar que los muertos rusos padecieron más suavemente y tuvieron por lo menos la esperanza de sobrevivir (de que le servirá eso a un muerto, me pregunto yo) para terminar descubriendo que lo ocurrido en la urss no tiene nada que ver con la ideología que profesas. verdaderamente un gran lío.
Que mejor modo de concluir este correo del mismo modo como lo empezamos, con un poco de parodia: después de terminar el escritor h.g. wells la entrevista que le realizó a stalin, publicada en ‘the new statesman and nation’, en 1934, cuando ya eran visibles los resultados de la colectivización llevada a cabo entre 1929 y 1933 le comenta: “Aún no he podido apreciar lo que han hecho en su país, porque llegué ayer. Pero ya he tenido ocasión de ver rostros felices de hombres y mujeres saludables, y estoy convencido de que aquí está ocurriendo algo de proporciones muy considerables” más tarde remataría la faena comentando a su vuelta “jamás he conocido a un hombre más sincero, justo y honrado”.
¡pues eso!


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Maldemus

Martin Amis me parece un hipócrita: ¿un británico calificando a Stalin de asesino? Los anglosajones —como el resto de naciones, vamos, aquí no se libra nadie— se han dedicado con bastante diligencia, eso sí, en nombre de la democracia, la libertad, el mercado o de lo que sea, a tareas similares con bastante éxito. Me parece que pocos se acuerdan de uno de los mayores genocidios de la historia: un buen trabajo de los belgas en el Congo.



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luis pèrez

maldemus me parece un hipócrita: ¿un español calificando a hitler de asesino? Los españoles —como el resto de naciones, vamos, aquí no se libra nadie— se han dedicado con bastante diligencia, eso sí, en nombre de la democracia, la libertad, el mercado o de lo que sea, a tareas similares con bastante éxito. Me parece que pocos se acuerdan de uno de los mayores genocidios de la historia: la eliminación de indios en sudamérica.

pues nada maldemus, a callarnos todos la boca.


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el zurdo

No he leído el libro de marras. Lo más parecido, conceptualmente, que recuerdo es un libro CONTRA Lenin editado por Muchnik que, naturalmente, me hizo interesarme y simpatizar más con este señor. Coincidió su lectura con el descubrimiento por el maestro zen Rafa C. de las OOCC de don Vladimiro en la biblioteca de la FIM.
Inicialmente, me interesó el sovietismo a partir de mi decepción de la Perestroika y del subsiguiente yeltsinato (y más a partir del bombardeo en octubre ‘93 de la Duma con resultado de 1500 muertos en nombre de la democracia y los derechos humanos, más o menos como los muertos provocados en Serbia por los bombardeos otanistas bendecidos por Marco Pannella y los Grunnen alemanes). En ese momento mi interés se acrecentó y, tras pasar por el sarampión nacional/bolchevique (Duguin, Limonov, Ziuganov y compañía) y ver cómo este terreno intermedio era usado como coartada snob por fachas inquietorros, fui al tuétano staliniano, gracias a los últimos escritos de Drieu La Rochelle, al ya mentado Rafa C., al nunca bien ponderado Antonio Fernández Ortiz, y, sobre todo, a la entrevista que este hizo en EL VIEJO TOPO a Alexander Zinoviev donde el antistaliniano de antaño hoy reivindicaba a su bestia negra desde la objetividad y el desencanto ante la basura occidental disfrazada de buena conciencia.
Vivimos sobre pilas de muertos: forma parte de nuestra naturaleza superpredadora. Tal vez mi formación celiniana me haga indignarme más con los que promueven una vida abyecta travestida de happy world que con los que prefieren la opción del exterminio como solución para controlar al personal. Los muertos sólo me irritan si se usan con trampa (los ya señalados antes en Moscú y Belgrado). Creo que hay algo mucho peor que la muerte física (lo decía hasta Jesucristo, si no recuerdo mal) y es la muerte del espíritu, la lobotomización social, la pérdida del sentido de la realidad, la corrupción como statu quo.
Es curioso cómo en la URSS la corrupción flanquea a Stalin en su antes y después. En la desastrosa NEP previa a su toma de poder y a partir del deshielo perpetrado por Kruschev.
Stalin es una fuerza de la naturaleza y, como Fernández Ortiz señala con bastante acierto en el ensayo que yo recogí en mi web (http://usuarios.lycos.es/YNALINNE/stalin.htm), sólo viviendo en contacto directo con la extrema gravedad de lo real un pueblo puede salir adelante. Tengo serias dudas de que los rusos hubiesen podido parar al nazismo en Stalingrado de haber surgido su régimen de Vladimiro Luxuria en vez de Vladimir Ilich Ulianov y si ZP ocupase el puesto de Iosif Vassilievitch.
Una de las cosas que más me atraen de un huracán, un seísmo o un tsunami (tan parecidos conceptualmente tanto a Dios Padre como al Padrecito georgiano cuando de tratar con Sodoma se refiere) es que no se puede llamar al juez Garzón o a La Haya para que “hagan justicia”.
Creo en la santidad o en el poder honesto y sin fisuras. Creo en Adolfo Suárez y en Stalin. No creo en ZP ni en Vladimiro Luxuria. Y, desde luego, siempre encontraré más horror en Chueca o en una lectura ocasional del diario de Nacho Canut que en las penalidades de Solzhenitsin o las oscuras visiones dostoiesvkianas del Gran Inquisidor.
Hay algo peor que la cirugía, la gangrena.



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el zurdo

comentario elderlyano enviado al foro cafexpan a propósito de este hilo:

Muy interesante, querido Juan Ho. Yo, que no soy comunista —aunque cada día que pasa siento más ganas de serlo—, ya expuse mis impresiones al respecto en mi artículo sobre el viaje a Rusia, merodeando el rastro de Iosif y visitando su tumba junto a los muros del Kremlin, e intentando hacerme una idea cabal del fenómeno a pie de obra. No se puede juzgar el estalinismo desde la óptica contemporánea, perdiendo de vista las específicas condiciones de su tiempo. Hay una frase del tal Luis Pérez que sencillamente es una burrada y es la de que el de Amis es “un boceto de la geografía del terror estalinista utilizando material historiográfico académicamente reconocido”. Esto es sencillamente mentira, o lo es desde hace poco. Me explico: con la desaparición de la URSS y la desclasificación de toneladas de legajos del KGB que hasta entonces habían permanecido en secreto, muchas de las mistifiaciones atlantistas se caen por su propio peso. Recomiendo echar un vistazo al capítulo 13 del libro STALIN Y YEZHOV: UNA PERSPECTIVA EXTRA-PARADIGMÁTICA, obra de alguien NO MARXISTA, para hacerse una idea. El libro de Amis es malo —lo he leído, si lamueca quiere troncharse se lo paso— y es bastante patético en lo que se refiere a las fuentes empleadas (en lo demás no entro, pero sus teorías acerca de por ejemplo el asesinato de Kirov están superadas; o las cifras absurdas que maneja: según las cuales, ¡la mitad de la población adulta de varones rusos habría estado en las cárceles o gulags estalinianos!).

Por lo demás, ahí está el texto de Antonio Fernández Ortiz sobre el padrecito o los acertados apuntes zurdianos. Por lo demás, creo que el montante de muertos en el haber del capitalismo deja el comunismo en una mera «trastada».



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Juanjo

Luis, cada vez estoy más convencido de que el orden humano —en palabras de Jünger— se parece al Cosmos en que, de vez en cuando, precisa hundirse en el fuego para renacer de nuevo. Es ahí dónde habría que situar a Stalin que, como bien dice El Zurdo, es una fuerza de la naturaleza. En situaciones como las que vivía Rusia entonces lo sensato no era detenerse a discriminar lo justo y lo injusto, sino golpear. No espero que lo entiendas.



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The elderly passenger

No se entiende a Stalin, claro, pues es Lo Otro por partida doble: devastador por Revolucionario y asiático siempre. Stalin no cabe en un folleto de divulgación trotska, no es una figura política sino una categoría sísmica. Stalin tiene que ver con la Historia y no con las urnas, postula una teleología donde otros vegetan en la post-nada, es acultural ya lo he dicho y despertaría un saludable canguelo en los defensores del nuevo orden mundial y los pesebristas de Polanco.

Realidad.



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