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Las dos espadas

Leo a Leszek Kołakowski en Un sermón de aficionado sobre los valores cristianos, uno de los ensayos recogidos en Por qué tengo razón en todo.

Leszek Kołakowski

«La Iglesia tiene el mismo derecho que todo el mundo a meterse en política, a tener sus preferencias en lo referente a la organización del Estado terrenal, e incluso a ofrecer su apoyo a ciertos partidos políticos y a ciertas personas y a luchar contra otros, pero entonces debe hacerse a la idea de que será valorada con criterios políticos y no ayudará mucho a su causa (…). Es evidente que si la Iglesia participa en el juego político le esperan también derrotas políticas. (…) Cuanto más se nota que la Iglesia está involucrada de mil maneras distintas en el juego político, más se tiende a percibirla globalmente como un organismo político, es decir, a despojar el cristianismo de su contenido.»

Para Kołakowski la cuestión de las influencias políticas de la Iglesia se reduce a la pregunta sobre dónde está la frontera entre la enseñanza moral y la demanda de represalias: la Iglesia puede condenar pecados de lo más diversos sin pedir castigo temporal para los pecadores.


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lunes, 14 de enero de 2008

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3 comentarios


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Maldemus

Un comentario interesante leído en un foro (lo siento, he perdido el enlace):

«Acabo de sorprenderme escuchando un nuevo cruce argumentativo entre PSOE y PP: ahora la trifulca es entre la defensa de la pluralidad de la moral (que defiende el gobierno) frente a la idea de única moral, que defiende el PP.
Esto viene con el tema del hipotético ministerio de la familia y de la defensa de la familia católica (se podría decir forma católica de la familia, pero esto ya sería participar en el debate subliminalmente porque la forma apunta a la pluralidad en relación a los contenidos).
Pero bueno, mi interés es prevenir de la sofistería instalada en el lenguaje político: este debate es una abstracción.
Hay un comentario en los Principios de la Filosofía del Derecho que me hizo mucha gracias cuando lo leí por primera vez por su agudeza y profundidad (a mi me suele hacer reír algo cuando nos descubre en la ignorancia). Como estudié Derecho, a nosotros siempre en la facultad nos enseñaron que por usucapio se adquiría la propiedad de un inmueble por la simple prioridad en el tiempo: primero en registro, primero en derecho. Es decir, que el primero que tomaba la posesión (o el pleno dominio registrándola) de una cosa, pasado un tiempo prudencial legal se convertía en legítimo propietario.
Y comenta Hegel criticando estas representaciones jurídicas: El primero no es propietario de derecho por ser el primero, sino porque es voluntad libre, ya que sólo se es primero porque después de él aparece otro…Agregado al apartado 50.
En efecto, nadie es o tiene la condición de propietario por una simple prioridad en relación al tiempo sino por ser persona. Ningún animal que se adelanta a ocupar una finca en el tiempo se hace por ello propietario. ¿Qué? En la facultad no enseñaron un saber falso porque la condición de propietario no tiene nada que ver con ser primero sino que ser primero sólo tiene que ver con ser segundo, tercero, cuarto…., es decir, con un orden según los números.
Los giros y varapalos que esta obra de Filosofía del derecho pega a las nociones jurídicas comunes es constante (llega incluso a decir/demostrar que el delito es una opinión!): nos deja a los juristas al nivel de los sofistas, y no sin razón.
Qué tiene que ver todo esto con la trifulca PSOE-PP, pues que participa de la misma sofistería porque hacen del debate Moral (igual que antes se hizo de un tema jurídico ) otro falso debate entre números: por lo visto qué sea moral o no, no dependería ahora del contenido de la acción moral sino de relación al número: la cosa queda en el debate de si se presenta la moral como única o si se presenta como plural.
Pues vale lo de Hegel: una moral no es moral porque sea una según el número, sino que se ajuste al concepto de lo ético, ya que uno sólo se es porque después hay un dos, un tres, un cuatro etc.
Todo esto es la típica confusión intelectual de la velocidad con el tocino: lo opuesto al una falsa moral es otra moral según el contenido, no lo opuesto a su número.»

Perdón por la extensión.



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Pablo

seria una obviedad decir que el señor tiene toda la razon?



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Pseudópodo

Lo que he leído de Kolakowski me parece espléndido. No concocía este libro suyo pero me lo apunto: gracias por descubrírmelo.



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