Manifiesto para el crecimiento

Y hablando de Bruce Mau, la revista chilena de diseño Envidia ha traducido su Manifiesto incompleto para el crecimiento escrito por el diseñador canadiense en 1998.

  1. Déjese cambiar por los acontecimientos. Para crecer hay que tener ganas. El crecimiento es diferente de algo que le pasa a uno. Es usted mismo el que lo produce, y el que lo vive. Requisitos para el crecimiento son: la apertura para experimentar acontecimientos y el deseo de ser uno mismo cambiado por ellos.
  2. Olví­dese de lo excelente. Lo excelente, lo bueno, son dimensiones conocidas. Todos estamos de acuerdo en lo que es bueno. Crecer, en cambio, no es necesariamente bueno. El crecimiento es una exploración a través de zonas sin luz en donde es posible llegar a algo, o no. Si usted pretende que todo le salga bien, jamás alcanzará el crecimiento.
  3. Téngale cariño a sus experimentos . La alegrí­a es el motor del crecimiento. Explote la libertad de moldear su trabajo como hermosos experimentos, repeticiones, intentos, pruebas y errores. Mire las cosas con una perspectiva amplia, y permí­tase a usted mismo el placer de fracasar un poco cada dí­a.
  4. El proceso es más importante que el resultado. Cuando el resultado es el que conduce el proceso, llegaremos solo a aquellos sitios en donde ya hemos estado anteriormente. Pero si es el proceso el que conduce al resultado, puede que no sepamos adónde iremos, pero sí­ sabremos que ese es el sitio en donde queremos estar.
  5. Vaya al fondo. Mientras más al fondo vaya, más posibilidades hay de descubrir algo de valor.
  6. Capture los accidentes. Una respuesta equivocada es, quizá, una respuesta apropiada en busca de una nueva pregunta. Coleccione respuestas equivocadas como parte del proceso. Formule nuevas preguntas.
  7. Estudie. Un estudio o taller de diseño es un lugar de estudio. Use la necesidad de producir como una excusa para el estudio. Todos saldrán beneficiados.
  8. Divague. Permí­tase a usted mismo vagabundear sin objetivo. Explore las adyacencias. No ande enjuiciándolo todo. Deje las crí­ticas para después.
  9. Empiece por cualquier parte. Dice John Cage que no saber por donde comenzar es una forma común de parálisis. Su consejo: comenzar por cualquier parte.
  10. Todos somos lí­deres. El crecimiento sencillamente sucede. Cada vez que ocurra, déjelo aparecer. Aprenda a seguirlo cuando le parezca que la cosa tiene sentido. Deje que el lí­der sea cualquiera.
  11. Coseche las ideas. Edite sus aplicaciones. Las ideas necesitan de un ambiente dinámico, fluido y generoso para mantenerse con vida. A las aplicaciones prácticas, en cambio, les hace bien el rigor y la crí­tica. Trate de lograr una alta proporción de ideas convertidas en aplicaciones prácticas.
  12. Manténgase en movimiento. El mercado y sus operaciones tienen la tendencia a seguir pidiendo aquello que ya ha tenido éxito. Resí­stase. Deje que el fracaso y la migración sean parte de su práctica.
  13. Póngase lento. Desincroní­cese de los tí­picos plazos de tiempo, y a lo mejor aparecen, por sorpresa, nuevas oportunidades.
  14. No sea cool. Lo cool es el miedo conservador vestido de negro. Libérese de ese tipo de ataduras.
  15. Pregunte estupideces. Los combustibles del crecimiento son el deseo y la inocencia. Evalúe la respuesta que le van a dar, no la pregunta que usted está haciendo. Imagí­nese aprendiendo a través de la vida a la velocidad que lo hace un niño.
  16. Trabaje con otros. El espacio entre la gente que trabaja junta está lleno de conflicto, fricción, disenso, estí­mulo, delicia y vastos potenciales de creatividad.
  17.                              Espacio dejado en blanco intencionadamente. Deje que haya espacio para las ideas que usted aún no ha tenido, y para las ideas de los demás.
  18. Acuéstese tarde. Acontecimientos extraños ocurren cuando uno ha ido demasiado lejos, o se ha acostado demasiado tarde, o ha trabajado excesivamente, y queda separado del resto del mundo.
  19. Trabaje la metáfora. Todo objeto tiene la capacidad de representar otra cosa. Trabaje la otra cosa.
  20. El tiempo es genético. El dí­a de hoy es hijo del ayer y padre del mañana. El trabajo que usted está haciendo ahora va a crear su futuro. Trate de arriesgarse.
  21. Repí­tase. Si a usted hay algo que le gusta, hágalo de nuevo. Si no le gusta, hágalo de nuevo.
  22. Hágase sus propias herramientas. Mezcle sus herramientas de un modo hí­brido para construir cosas únicas. Incluso las herramientas más sencillas que usted tiene pueden utilizarse de maneras nuevas. Recuerde que las herramientas amplifican nuestras capacidades, de tal manera que incluso una herramienta pequeña puede significar una gran diferencia.
  23. Súbase sobre los hombros de alguien. Es posible viajar mucho más lejos cuando se aprovechan los logros de los que vinieron antes. Y la vista es mucho mejor.
  24. Evite el software. El problema con el software es que cualquiera lo tiene.
  25. No ordene su escritorio. Puede encontrar algo en la mañana que no vio en la noche
  26. No participe en concursos. No lo haga. No es bueno.
  27. Lea solo las páginas de la izquierda. Esto lo hací­a Marshall McLuhan. Dismininuyendo la cantidad de información, dejamos espacio para el cerebro.
  28. Fabrique nuevas palabras. Aumente su vocabulario. Las nuevas condiciones nos piden un nuevo modo de pensar. El pensamiento pide nuevas formas de expresión. La expresión genera nuevas condiciones.
  29. La creatividad no depende de los aparatos.. Olví­dese de la tecnologí­a. Piense con su cabeza.
  30. Organización = libertad. La verdadera innovación —en diseño como en cualquier otro campo— ocurre dentro de un contexto. Este contexto es habitualmente algún tipo de empresa administrada en forma de colaboración. Frank Gehry, por ejemplo, pudo llevar a cabo el museo Guggenheim de Bilbao gracias a que su propia oficina fue capaz de mantenerse dentro del presupuesto. El mito de una división entre «volados» y «aterrizados» es lo que Leonard Cohen llama «un encantador artefacto del pasado».
  31. No deba dinero. Una vez más, el consejo de Frank Gehry. Manteniendo control financiero, mantenemos el control creativo. Es sorprendente lo difí­cil que es mantener esta disciplina, y la cantidad de gente que no lo ha logrado.
  32. Escuche cuidadosamente. Cada colaborador que entra en nuestra órbita trae consigo un mundo más extraño y complejo de lo que nunca hubiéramos podido imaginar. Escuchando los detalles y la sutileza de sus necesidades, deseos y ambiciones, hacemos que su mundo entre en el nuestro. Ninguno será luego el mismo de antes.
  33. Imite. No sea tí­mido al respecto. Póngase lo más cerca posible del modelo que quiere imitar: jamás lo logrará, y la distancia entre ambos probablemente será considerable. La imitación es una técnica rica, desacreditada y infrautilizada.
  34. Cometa más rápidamente sus errores. No es idea mí­a, creo que es de Andy Grove.
  35. Improvise. Cuando se le olviden las palabras, haga lo de Ella Fitzgerald: algo parecido… no palabras.
  36. Rómpalo. Quiébrelo, estí­relo, cúrvelo, rómpalo, dóblelo.
  37. Explore la otra orilla. Hay una gran libertad cuando evitamos tratar de correr junto a la tecnologí­a. No logramos ver el puesto de avanzada porque está pisoteado bajo de nuestros propios zapatos. Trate de usar el equipo viejo, que quedó obsoleto tras un ciclo económico, pero que aún conserva muchas posibilidades.
  38. Cafecito, idas en taxi, pasillos. El verdadero crecimiento a menudo ocurre fuera del lugar en donde pensamos que debe ocurrir. Es decir, en los espacios intersticiales. Hans Ulrich Obrist, un curador de exposiciones de Paris organizó en una ocasión un evento de conferencias de ciencia y arte con toda la infraestructura correspondiente -inauguración, fiestas, colaciones, charlas, llegadas al aeropuerto, aunque sin las conferencias. Parece que fue un gran éxito, produciendo de paso muchas nuevas formas de colaboración.
  39. Salga a terreno. La amplitud del mundo es mayor que la de cualquier aparato de tv, o la de internet o incluso la que pueda ofrecer un ambiente de computación totalmente inmersivo, interactivo, dinámico, enfocado sobre el objeto en tiempo real con estimulación gráfica.
  40. Evite los campos cerrados. Salte por sobre las rejas.. Los lí­mites disciplinarios y los regí­menes regulatorios son intentos para controlar la parte salvaje de la vida creativa. A menudo se trata de esfuerzos comprensibles para ordenar procesos complejos, diversos y evolutivos. Nuestro trabajo consiste en saltarnos las rejas y atravesar los campos cerrados.
  41. Rí­ase. La gente que nos visita en el estudio comenta a menudo lo mucho que nos reí­mos. Desde que nos hemos dado cuenta de esto, lo uso como un barómetro de lo confortablemente que estamos expresándonos a nosotros mismos.
  42. Recuerde. El crecimiento solo es posible como producto de la historia. Sin memoria la innovación se queda en novedad. La historia le da una dirección al crecimiento. Pero la memoria nunca es perfecta. Cada recuerdo es una imagen degradada o reconstituida de un momento o suceso previo. Eso es lo que nos hace conscientes de su cualidad de cosa pasada y no presente. Quiere decir esto que cada recuerdo es una construcción nueva y parcial respecto de su fuente y por ello constituye una posibilidad de crecimiento.
  43. Libertad. El crecimiento solo puede ocurrir cuando la gente siente que tiene control de sus propias vidas. No podemos ser agentes de libertad sin ser libres nosotros mismos.

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