Semivacaciones

Estaré unos dí­as fuera, de semivacaciones: eso significa que no tendré ni ordenador ni acceso a internet, pero tendré que dedicar algo de tiempo para avanzar en algunos trabajos mientras combato mi palidez: ¡también se puede trabajar sin ordenador!

Me llevo unos cuantos libros, cuadernos para dibujar, algo de música. Lo que quiero de estos dí­as es, más o menos, esto, en palabras de Walt Whitman en Dí­as ejemplares de América (Parsifal Ediciones, 1992,traducción de Alberto Donázar):

A primera hora de la tarde, mientras estoy sentado a la sombra de un sauce (…), un pájaro juega y se zambulle perezosamente en el arroyo, casi al alcance de mi mano. Está claro que no me tiene ningún miedo; debe suponer que soy parte de la orilla. Las seis de la tarde. Las tres últimas tardes han sido perfectas para la estación que estamos (hace cuatro noches llovió abundantemente con fuertes truenos y rayos). Escribo esto sentado junto al arroyo, observado a los dos martí­n pescadores en su juego del crepúsculo. (…) Sus alas brillan bajo los rayos oblicuos del sol mientras dan vueltas y se sumergen o se lanzan sobre las aguas, dibujando largas estelas en su arroyo. en el campo, por los senderos, a los lados, florecen las plantas silvestres y sus flores oscilan graciosamente bajo la brisa.

Ambicioso, sí­. Sigo haciendo la bolsa.

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