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Diseño y comunismo

Ayer leí una anotación de un diseñador rumano, Cristian KIT Paul, que considera comunismo y diseño conceptos antagónicos. No lo veo así, puedo encontrar en la Unión Soviética la misma fe —ingenua— que anima a un diseñador a intentar solucionar un problema; el «diseño» nace genéricamente como negación de un estado que se intenta modificar.

Un ejemplo: la racionalidad comunista indicaba que la competencia entre productos acarreaba un despilfarro de los recursos. ¿Por qué gastar dinero para desarrollar y anunciar productos similares? Por tanto, un par de botas, una mesa, una lámpara o una lata de sardinas debían tener el mismo tamaño y envoltorio en cualquier lugar de la Unión Soviética. Esa homogeneización del diseño gráfico de los productos soviéticos respondía al objetivo del gobierno soviético en tiempos de la NEP de alcanzar la uniformidad. ¿Aburrido, equivocado, terrible? Puede. ¿Coherente con sus propósitos? Sí.

Diseño industrial de la República Democrática Alemana

La fotografía de arriba forma parte de una galería de diseño industrial de la RDA. Puede servir para valorar la opinión de Cristian Paul de que el diseño de objetos de uso cotidiano en los países comunistas era de baja calidad porque los comunistas no les prestaban atención por carecer de contenido ideológico. No, todo diseño es político; cuando se encarga un diseño, su objetivo es transmitir el mensaje —y la visión del mundo— de quien lo ha encargado (ya sea Stalin o Ikea).


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jueves, 1 de noviembre de 2007

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6 comentarios


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el zurdo

En realidad, el comunismo, en su tarea prometeica de “construcción de Dios”, supone la cumbre conceptual del diseño y no es casual que todas las vanguardias artísticas del siglo XX, en algún momento, se sintiesen atraídas por él. Y las hojas de la mentalidad supervivencialista de “comunismo de guerra” (herencia, por cierto, del concepto jacobino de “frugalité”) parecen no dejar ver a sus detractores el rábano de su ambición integral de invención de un hombre nuevo y de un Dios surgido de ese hombre (tal vez, desde su simétrica antimateria, el egoteísmo randiano, también obsesionado con el diseño en arquitectura, diseño industrial, pintura o escultura, completaría ese círculo prometeico de modernidad y nos volvería a recordar la fascinación gemela de Stalin y Ayn Rand, desde pulsiones opuestas, por el capitalismo USA como máquina en perpetuo desarrollo).
Sólo desde el Pensamiento Tradicional (Schuon es quien más ha incidido en el tema de un Arte tradicionalmente correcto pero, con presupuestos más vinculados a la senda de la Mano Izquierda que al rigor ortodoxo, habría que recordar la contrarreforma iniciada por los Simbolistas y Prerrafaelistas, continuada por el Modernismo y el Surrealismo y culminada en el Dalí atómico, de un diseño intrínsecamente antiilustrado).
Finalmente, desde la síntesis visionaria de Cirlot de un mundo Tradicional obsesionado por las Vanguardias parece presagiarse, ceñida exclusivamente a un plano artístico, la ulterior convergencia de extremos producida tras la desintegración soviética, que llevaría al acercamiento de Nueva Derecha y Comunismo (entendido, tras la Perestroika, como retorno a una nueva Tradición y no como Vanguardia en su sentido más burgués: descubriéndose justo en estos últimos años la vocación neotradicionalista y religiosa de la Revolución en su sentido más puro, pues sólo puede odiarse a la burguesía desde la Tradición, desde la Religión, desde el Mito, desde la Naturaleza, desde una existencia asumida como perpetuo riesgo y superación, frente a todo escapismo laxo del confort despojado de trascendencia, frente a toda negación de la Memoria como trampolín para impulsarse hacia lo por venir).
Todo diseño cargado de sentido siempre ha de luchar contra el conformismo burgués, sea desde la aspiración prometeica revolucionaria (colectivista o individualista), desde la pureza tradicional, desde el luciferismo decadentista, o desde la síntesis de todo ello.



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Amio Cajander

No estoy de acuerdo con que “comunismo y diseño sean antagónicos”.

Desde mi atrevida ignorancia reconozco que muchas de los objetos creados por regímenes comunistas poseen grandes dosis de diseño que además en muchos casos los han hecho objeto de coleccionismo.

Y fuera del diseño estrictamente industrial, la arquitectura, la cartelería, los uniformes, …

¿Diseño dirigido? SI pero diseño al fin y al cabo.



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Amio Cajander

Ah! y el enlace soberbio…

P.D. ¿como va ese pie?



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Juanjo

@elZurdo: la verdad es que has hecho un resumen perfecto de las alternativas…

@Amio:el pie bien, ayer hice ya un buen paseo.



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Juanjo

Se han interesado también por el tema Javier Cañada y Yusef.

Me gustaría aclarar a que me refiero hablando de diseño comunista; yo entiendo que el diseño desarrolla sus motivaciones a partir de un análisis que vincula los datos del presente con las posibilidades y las finalidades pre-vistas para el futuro. En este entender el mundo como proyecto encontramos el futuro en forma de anticipación de aquello que aún no se ha convertido en acto sino en potencia como deseo (por ejemplo, la sociedad sin clases, perfecta, bla bla).



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Fernández

A raíz de lo que dice El Zurdo: una de las cosas primeras que aprendí de Hegel es que el mundo tiene un curso, abierto a lo contingente pero también necesario. Pues bien, todo el que se aleja de este curso es un reaccionario: lo demás son sólo palabras. Uno está con la historia y su sentido o ensimismado en la utopía de su propia subjetividad. No hay más.



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