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El valor de la opinión

Buf, la polémica por la publicación de las viñetas de Mahoma. En las democracias liberales, todo es materia opinable; se acusa a las religiones monoteístas de no entenderlo, pero ¿no impone también la democracia liberal una racionalidad única? ¿no es lo mismo el monologismo que el monoteísmo?

Tampoco me aclaro sobre el valor que pueda tener la opinión de un profano (curiosamente, la palabra sirve tanto para designar a aquello que no es sagrado como al ignorante en una materia). ¿Se puede opinar desde afuera?

Leo a Mircea Eliade hablando sobre los profanos:

Sólo se puede juzgar una realidad espiritual si se la conoce, y sólo se la conoce contemplándola sobre el plano de tu existencia. Sólo se puede juzgar una obra de arte conociéndola, contemplándola desde un punto de vista estético. Se la puede aceptar o rehusar, pero antes hay que conocerla, amarla. (...) Dicho de otro modo, hay que creer en la existencia de la realidad que se juzga y en su autonomía espiritual.

Sólo podemos conocer lo que amamos. Sólo podemos conocer lo que amamos. Sólo podemos conocer lo que amamos.


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sábado, 4 de febrero de 2006

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8 comentarios


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charlie

¡Qué gran verdad!



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Taburete

Me mola el planteamiento que estás haciendo sobre este tema. Creo que le das la profundidad que merece.
Desde mi punto de vista (no se lo digáis a nadie pero soy antropólogo) creo que sí que las cosas de este teipo son comprensibles pero no juzgables.
El juego de taxinomias del sig post creo que cae en la trampa de los usos del lenguaje y de la lógica, que siempre es muy limitado y cada mirada ciega una parte de la “realidad” (algo así como lógica positivista o aristotélica). De este modo la discusión sobre este tema puede ser muy rica. Pero no creo que se trate de saber quién tiene razón, sino de querer, o no, llevar una buena relación de vecindad.
En este sentido este post que también dice que no se pueden juzgar determinadas cosas… Bien, todo es juzgable, pero esta actitud está en las antíspodas del conocimiento y del enriquecimiento.
Siento ser tan extenso y haber comentado lo de mi profesión, pero creo que es relevante en este tipo de casos. Le daré más vueltas al tema. En cualquier caso es un gran acercamiento el que propones. Enhorabuena!



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alan

¿Solo podemos juzgar el nazismo si lo amamos? :(



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Juanjo

Me alegro de que te interese, Taburete: sigue dándole vueltas, porque yo no lo tengo muy claro y me gustaría contar con más puntos de vista.

Alan, ¡menuda estocada! A lo mejor es por esto que no podemos comprender el nazismo; sólo podermos saber lo que no es: el nazismo no es democrático, el nazismo no es pacífico, etc… Pero, aunque yo estuviera una semana diciendo lo que no es el nazismo no llegaríamos a comprender cabalmente lo que es.

De ahí viene lo de las oraciones copulativas: Maria es guapa. Para saber qué es María, necesitamos esa cópula, ese «es» que enlaza sujeto y predicado. Y esa cópula es Amor.

¿Me estoy volviendo loco, verdad?



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Jose

Por si quieres opiniones, aquí tienes. Creo que patinas. El humor siempre es una forma de crítica, y el humor siempre es a costa de alguien. Y ese alguien se tiene que aguantar, porque la libertad de expresión consiste en eso. ¿O la libertad de expresión consiste sólo en la libertad de halagar? Para semejante lindeza no se hacen revoluciones.

Las personas merecen respeto, pero no sus opiniones, ni sus acciones, que pueden ser objeto de crítica, y de mofa, que es una de sus variantes. A veces no sólo pueden ser objeto de… sino que deben ser objeto de… Porque criticar no sólo es un derecho, sino una obligación moral. Cuántas veces la equidistancia de los espíritus exquisitos oculta una forma de cobardía, o un cálculo de intereses.

A viñeta hiriente le corresponde viñeta hiriente, no condena a muerte, ni embajadas ardiendo.
Ya ves, a mí me da por pensar en que esta merienda de negros que es el mundo, las protestas de los países islámicos las dirigen los peces gordos de los países islámicos, como un aviso a los peces gordos de los países occidentales (“yo también quiero una parte del pastel”). En esta comedia los muertos los ponen siempre los pobres, la pobre gente ignorante que se deja convertir en fanática, hasta el punto de dar a su mullah, a su jeque, lo que no debería dar a nadie (su vida, claro).

Lo escribió un occidental, pero yo no creo en la brecha entre culturas. “La guerra es una lucha entre personas que no se conocen, pero se masacran, para provecho de otras personas que sí se conocen pero no se masacran”. Qué grandes amigos eran los Bush y la familia Bin Laden. Qué mala sangre se me pone, pero ya ves, no mataría a nadie, sólo me salen espumarajos por la boca.

Así que, por lo que a mí toca, mi consejo es que sigas leyendo (mucho, de todo), y que no tengas miedo a cambiar de opinión con los años. Es muy sano.



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alan

Jose, has dejado unas cuantas frases para la posteridad: “no tengas miedo a cambiar de opinión con los años. Es muy sano.” Lo suscribo totalmente, ¡cuantas desgracias vienen del sostenella y no enmendalla!



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Juanjo

Yo no digo que no se deba cambiar de opinión; sólo que creo que determinados asuntos están fuera de ese ámbito: la religión, el arte… ¿Y por qué? Porque si nos basamos en las opiniones, la comunidad deja de existir: hay comunidad si hay razón compartida.

Jose, sobre la importancia de la crítica y el humor cómo medio de hacer progresar el mundo, hay algunas opiniones muy interesantes en la anotación titulada «Más sobre las viñetas»; me refiero a una especie de debate que mantienen dos comentaristas, David y Ferran.

Saludos.



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dan3

cuando amamos conocemos más, quizá luego con sorpresas. también fijamos y nos fijamos cuando nos sorprendemos, tememos, admiramos.
desde luego, la frialdad y la distancia nos dejan igual de planos (ignorantes en Aristóteles, como tú dices)



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